1 de diciembre de 1988

LAS CURACIONES A DISTANCIA (2)

Cuando estamos escribiendo estas líneas han pasado muy pocos días de la salida del Editorial anterior, en el cual iniciamos el tema práctico de las Curaciones a distancia. A pesar de ello, ya obran en nuestro poder algunas cartas adhiriéndose y deseando participar como Mediadores de Curación. Esto nos da idea de la importancia de lo que estamos desarrollando y nos conciencia para encarar el trabajo con mayor humildad, si cabe, evitando protagonismos inútiles.

Dijimos que poco a poco iríamos señalando las normativas a seguir por aquellos que desearan participar en esta Gran Cadena Psíquica Humana en calidad de Mediadores de Curación, y ahí van las primeras reglas que consideramos sumamente importantes:

Normativa 1.- Cinco minutos antes de la hora convenida para aliviar mentalmente el dolor humano, será muy conveniente retirarse a un cuarto o sala y realizar una profunda relajación corporal, visualizando que cargamos nuestro cuerpo físico y mental con las energías suficientes para desarrollar lo que denominamos la Mediación Curativa, pues no olvidemos que si no tenemos, poco podemos dar.

Normativa 2.- Será aconsejable, digno, justo y muy saludable, el dar gracias al Innombrable, por todos los favores y gracias, tanto recibidos como por recibir. Abriendo de esta manera los canales positivos.

Normativa 3.- Es importante también que en nuestro interior no exista ni se acumule ningún odio o rencor, y para ello aconsejamos pedir perdón o disculpas, llamarlo como queráis, a Él, por nuestros errores y equivocaciones pasados, dando así apertura a un cúmulo de oportunidades subconscientes para que afloren de forma natural y variada a nuestro consciente.

Normativa 4.- Llegado este momento, serán ya las diez de la noche, hora fijada para la práctica establecida, en la que todas las personas que estén dispuestas a querer aliviar el dolor humano, nos sentiremos más unidas, para curar a los enfermos del mundo, no tan sólo enfermos del cuerpo, sino también, a los enfermos del alma. Que cada cual lo haga lo mejor que sepa y pueda. Orando. Visualizando el bienestar del mundo actual y después, verlo más potenciado.