1 de noviembre de 1988

LAS CURACIONES A DISTANCIA (1)

En España y también en todo el mundo, existen pequeños grupos generalmente dispersos que emplean parte del tiempo de su vida en ayudar a los demás, no tan sólo haciendo obras benéficas ‘‘in situ’’, sino también realizando ayudas mentales y devocionales encaminadas a que los enfermos dolientes y sufrientes recobren esta salud física y también moral, tan necesaria, ya que sólo así se logra el equilibrio armónico en el ser humano.

Cuando hablamos de ayudas devocionales nos referimos a todo tipo de oraciones encaminadas a un fin en particular y que acostumbra a ser la oración de petición con respuesta. Suponemos que el Gran Hacedor y los Santos deben estar cansadísimos (si así pudiéramos calificar) de tantas oraciones solicitando multitud de favores, pero también suponemos que Su Bondad es muy grande porque en muchísimas ocasiones la respuesta es de signo positivo.

Aunque a veces nos parezca que la respuesta no ha sido la deseada, lo que nunca podremos es ver antes de hora la filmación del final de la película humana. ¿Qué queremos decir con esto? Pues sencillamente, que consideramos que lo que nos pasa a cada uno, bueno o no, es que a pesar de todo es lo mejor que en aquél preciso momento de la vida nos puede ocurrir. Es muy difícil comprender lo que acabamos de decir, y como siempre afirmamos una vez más nuestras convicciones: todos somos iguales, pero cada uno piensa, razona y siente, de forma diferentes supeditados hasta cierto punto a la ley Kármica.

Pensamos y creemos que una oración realizada en el mismo ardor y fe puede ser tan buena y maravillosa tanto si la realiza un católico, un protestante, un cristiano, un budista o un mahometano. Todos somos hijos de un mismo Padre y no existen diferenciaciones en Él en su Sabiduría.

Los grandes dirigentes de todas las religiones del mundo siguen aún con los ojos vendados que les impide ver esta sencillez. ¿Serán las F.N. (fuerzas negativas) quienes permiten todavía hoy la repetición de aquella Torre de Babel que hace que las religiones no se unifiquen? o ¿Es la parte material y del cuerpo de deseos, la segunda causa?


CURACIONES A DISTANCIA

Disculpadnos, hemos puesto un título a este Editorial y nos hemos subido por otras ramas. ¡Qué hermoso! Curaciones a distancia. Jesús así las realizó. Podemos recordar cuando curó al criado, y su amo con mucha fe dijo a Jesús: ‘‘No soy digno de que entres en mi casa, pero sé que una palabra tuya puede sanarle’’.

Hoy los hombres y mujeres de buena voluntad, siguen intentando, y a veces lo consiguen, realizar estas curaciones a distancia, o al menos, que ya es mucho, aliviar los dolores, de la mejor manera que sus conocimientos les permiten. Oran, piensan, visualizan, aman, vuelven a visualizar, envían el mensaje con todo el amor, etc. Generalmente lo hacen en grupos de 3 ó 4 personas. También rezan en voz alta, y siempre como en la oración del Padrenuestro: Hágase tu voluntad.


KARMA Y EL SANAR

Parece que la palabra Karma y el asunto del sanar vayan paralelamente ligados de una u otra forma. Ahora, por lo que les explicaremos a continuación, y antes, en el año 1978 cuando iniciamos el primer recorrido por el Congreso de la Otra Medicina. Parangón curiosísimo si analizamos el concepto de la palabra Karma y su incidencia en el ser humano, o mejor dicho, su repercusión en la parte moral y como consecuencia en su cuerpo físico a través del cuerpo astral.

Dicho esto deseamos proponer a todas las personas que tengan inquietud en aliviar los dolores humanos, que sientan la necesidad de amar para que no haya tanto sufrimiento en el mundo, se unan a nosotros en una GRAN CADENA PSÍQUICA HUMANA. La dedicación será mínima, y podrán realizarla desde sus casas, tan sólo cinco minutos diarios, pero TODOS a la misma hora; pueden reflejar unos resultados beneficiosos insospechados.

La hora para realizar estas curaciones a distancia la señalamos salvo mejor sugerencia, a las 10 de la noche. Esta hora la escogemos porque es a partir de las 12 cuando se producen ciertos cambios, diríamos esotéricos en las personas enfermas; de esta manera creemos que estas oraciones y visualizaciones facilitarían grandemente la labor, las curaciones, el alivio del dolor, el cambio; primero en el alma y después en el cuerpo físico.

A medida que se vayan aumentando el número de MEDIADORES DE LA CURACIÓN iremos dando detalles y pequeñas normativas a seguir, para mejorar los resultados.

Esta clase de trabajos no tienen ningún tipo de desaprovechamiento, es igual que lo que sucede con las oraciones de petición con respuesta, aunque lo solicitado no fuere concedido, aquellas oraciones, aquellas fuerzas, aquel amor, queda acumulado e irán destinados a otros fines, fines misteriosos para todos nosotros, pero que el Innombrable en su divina justicia, permite que así sea.

Recuerdo ahora las palabras que un día me dijo el Prior de la Cartuja de Montalegre, hoy ya fallecido, un mallorquín que contemplaba muy de cerca la Parapsicología: ‘‘Nosotros rezamos continuamente y nuestra pena, por decir algo, es que no vemos nunca los resultados, pero sabemos que los hay, pero para que usted se haga una idea del porqué de nuestros rezos continuados, le explicaré en símil un ejemplo: Usted ¿a qué se dedica? –me preguntó. Publica una revista de Parapsicología y de Ciencias Ocultas en general, revista de minorías y que ello significa que más de una vez tendrá problemas de índole económico, pues bien, imagínese que un día se presenta en su despacho una persona y le dice a usted que deje de publicar esa revista y que si así lo hace, le pone 40 millones encima de la mesa (es un ejemplo) para que publique unos fascículos pornográficos (es otro ejemplo). Nuestros rezos van encaminados directamente a una idea determinada: la Glorificación Divina, el darle Gracias de forma continuada, y ello podría significar que éste cúmulo de oraciones, le pudieran ayudar a usted para decir no a la tentadora oferta; en resumen, para que en aquel momento decisivo tuviera la fuerza y la entereza moral suficientes para resistirse’’.

Pensemos, pues, que sí, que muchas oraciones se acumulan, formándose como nubes en el éter, y cuando más conviene, estamos seguros, se transforman en lluvias benefactoras. Pensemos también, que en multitud de ocasiones pedimos imposibles o pedimos con un egoísmo especial esperando el gran milagro. El Milagro o la Transmutación sólo podrá realizarse con un cambio, con un cambio en el interior de uno mismo, cambio que comportará unos esfuerzos, pero cuando llega este cambio, y llega si uno lo solicita con tesón, repercutirá de una forma sensible directamente del espíritu a la materia, de lo moral a la sanación, pudiendo intuir mejor ciertas leyes, leyes que muchas veces llamamos ocultas y no lo están tanto como parecen.

Amigos, esperamos vuestra participación, no hay ningún fin lucrativo, no hay ventas de ninguna clase en este tema, es simplemente amor y altruismo de la Nueva Era.