1 de julio de 1988

EN POS DE LA INICIACIÓN

Hace mucho que no escribíamos sobre este tema; el por qué de tanto tiempo sí lo sabemos: en algún nivel, lo material ha ejercido en estos momentos de nuestra vida mayor influencia en nosotros y la endeble o pretendida espiritualidad, queda relegada a segundo término. Y decimos ‘‘segundo término’’ para no decir ‘‘quasi olvidada’’. Pensamos que esto sucede con frecuencia a todos los seres humanos, y analizando este hecho con otros parecidos o similares, tanto en cabeza propia como ajena, observamos que la acción ha vuelto a triunfar sobre la no-acción, que es, resumen, lo que se aconseja.

Son tan finas y frágiles las cosas, los sentimientos, los anhelos, que en ocasiones, una brisa, sin ser tan siquiera viento huracanado, puede hacer volar las mejores intenciones. Lo cual quiere significar que la intención no es suficiente en el camino de la Iniciación. La intención será en principio mera pretensión, muy saludable por cierto, pero no producirá ningún fruto sano hasta que se haga cargo de ella, la determinación.

Iniciado significa conocer y saber, y practicar, algo más que los demás, éstos demás que vamos por la calle corriendo, alborotados y distraídos sin saber a ciencia cierta y en concreto a dónde vamos.

¿Por qué corremos tanto si no sabemos a dónde vamos? ¡Menuda estupidez la nuestra! Aunque de todos modos, queremos buscar y buscamos ansiosamente lo que dice la canción: Salud, Dinero y Amor.


SALUD

¡Pobrecita Salud! Hoy, con el orden alterado que hemos dado a las cosas, hemos invertido hasta el orden mismo de ellas, y ha quedado en tercer lugar o sea, Dinero, Amor, y Salud. Es la que más ha recibido del trío. Nadie piensa en la Salud, y muchos menos los que no llegan a los cuarenta, porque creen que la tienen, que la poseen, y no le dan ninguna importancia, porque lo que se tiene no se aprecia. Ni imaginarse pueden que existan hospitales en los que yacen millones de tullidos, enfermos o sufridores.

La Salud ni se compra ni se vende, aunque en multitud de ocasiones pretendemos comprarla a través de los medicamentos farmacológicos, pero eso sí, no poniendo de nuestra parte ni un ápice en mantenernos como mandan las leyes de la naturaleza.


DINERO

Dinero, primero dinero, éste es el lema, la divisa de los tiempos que corremos. No podemos ni debemos engañarnos, pues la mayoría vamos tras él como en un canódromo los galgos y los podencos tras la liebre. Dinero para dominar y comprar, más a las personas que a las cosas. Dinero no útil. Dinero que entorpece la evolución personal.

Cuando escribimos así, hablamos de extremismos, pues comprendemos perfectamente lo necesario que éste es en los medios sociales del momento en que vivimos. Hace tiempo escribimos junto con Márius Lleget un artículo de ensayo titulado ''La cara oculta del dinero''. Hay una ciencia, una historia y una ética del dinero, dijimos. El dinero debería ser más un nexo de unión que de división entre los pueblos. Es fundamental saber para qué sirve en última instancia, porque por sí solo no lo es todo.


AMOR

El Amor ocupa la tercera línea de la Vida, aunque se confunda hoy y esté en un mal segundo lugar. ¿A qué Amor se puede referir la canción? Creemos que al Amor entre dos personas, entre dos personas que se quieran y amen, o sea el Amor-pareja, descartamos –aunque naturalmente existe– el amor filial, paternal, a la Divinidad y a lo bello y sublime, y concentremos el pensamiento en el amor-pareja. Definir y entrar en profundidad sería en extremo difícil para los firmantes, pero aunque sean dos líneas sí que nos gustaría dejar constancia de nuestro pensar y parecer.

Si estamos de acuerdo que nuestra Humanidad ha recibido más progreso en los últimos cincuenta años que en toda la historia anterior del hombre, y que tanto progreso nos está costando a todos muchísimo el poderlo asimilar, convendréis con nosotros que en lo que respecta al amor también se sigue una línea de ‘‘cambios’’. La llamamos de ‘‘cambios’’ porque no sabemos cómo llamarla, ya que si la definimos como progreso será demasiado dura, si la titulamos como sinónimo de ‘‘evolución’’, también será grave, pero de alguna forma tenemos la obligación de expresarnos.

El cambio más profundo que observamos en la actualidad con respecto al amor-pareja, es la amplia libertad que la mujer ha conquistado –para bien o para mal–, eso la historia lo dirá en su día. Esta libertad a la que nos referimos es libertad semejante a la que el hombre siempre había poseído y ella no. Hasta aquí nada podemos añadir. Será en todo caso el límite justo de libertad-libertinaje lo que seguramente le cueste más asumir. Más aún por desconocimiento de datos en pro de experiencia, ya que hasta ahora no tenía, no disponía, y se puede encontrar –la mujer– desorientada en este aspecto, por más que los diferentes departamentos culturales y sociales aboguen por una planificación familiar a todas haces conveniente.

En el amor-pareja habrá que distinguir entre las de amor-pasión únicamente (las poco durables), y las del amor-cariño-sentimientos (llamémoslas, en principio, perdurables). Las primeras las conceptuamos poco durables porque se mantienen solamente por la atracción física, atracción que inevitablemente conlleva a una desmesurada pasión, y como tal, poco durable. No cabe ninguna duda, sin embargo, que en las parejas de amor-cariño-sentimientos también se inicia el amor con una relativa atracción, pues sin ella no existiría el nacimiento del amor, pensemos que si no se da una corriente de mutuas simpatías ello es imposible.

En los años mozos la pareja reseñada en segundo lugar se mantiene cabalgando a pesar de todo entre la atracción y la pasión, sin embargo a corto plazo se va desarrollando el cambio profundo que conlleva a una aceleración de sentimientos más íntimos que desembocan a lo que podríamos llamar ‘‘cariño’’. No quiere significar todo esto que estas parejas no puedan sentir sus momentos de ‘‘intimidad sexual’’.

No vamos a adentrarnos en hablar de sexo, y decir lo que está bien o no, lo correcto o lo incorrecto, sería una vana pretensión por nuestra parte el hacerlo, pero sí nos gustaría decir, al estilo de John Wayne que el acto sexual que realizamos la casi totalidad de seres humanos es falso, porque en él aún triunfa o prima más la bestia que la persona.


QUE LE DE GRACIAS A DIOS

Y así reza el final de la canción: ‘‘Salud, Dinero y Amor, y el que tenga estas tres cosas que le de gracias a Dios’’. Las razones por las cuales no se le dan gracias pueden ser múltiples, pero la principal y está dicha en algún párrafo anterior, es la de que no sabemos apreciar lo que tenemos, y damos por hecho que así sea. Engaño sobre engaño. No podemos tener lo que no nos ganamos. Es la ley. De la misma manera que no van a pagarnos un salario por no hacer nada, la Vida no nos va a regalar Salud, Dinero y Amor, si con anterioridad no hemos demostrado con nuestro esfuerzo cotidiano en las tres líneas que somos merecedores a ello.

El cómo merecerlo ya es otra historia y cada individuo deberá estudiarse e intentar darse una explicación del cómo y el por qué, pues aunque todos somos iguales por tener los dedos de las manos en el mismo lugar, somos indiscutiblemente diferentes en nuestras formas de obrar y de pensar.

El Ver que es ‘‘importantísimo’’ el dar gracias en todo momento favorece el fuerte arranque de la Ley y queda dirigida la flecha en la dirección positivista de la cuestión.

También en muchos casos nuestra deforme visión puede hacernos creer que la Salud, el Dinero y Amor los poseen los más ineptos, o los que más transigen las Leyes Naturales y Cósmicas, y quizás veremos más de una vez también que los que han adquirido Dinero con malas artes –que llamamos– y los que viven mejor, se dan una vida padre y muy señor mío. Que no haya error, no vemos el final de su película en esta vida ni en otros estadios.