1 de agosto de 1987

COSAS SUELTAS...

El que sufre no debe figurarse que sufre solo y que es el único que sufre. No debe odiarse la existencia ni creer que se está particularmente destinado a la desgracia.

El que sufre puede tomar dos caminos, tan pesados el uno como el otro. O se está en estado de depresión y se entrega al descorazonamiento y a la depresión nerviosa renunciando a la acción, o se está lleno de fuerza y ésta no le sirve más que para sublevarse contra su suerte y contra la vida, renunciando a todo cariño y bondad.

El pesimista además de hacerse daño a sí mismo, priva a la colectividad del beneficio de su esfuerzo.


PRIMAVERA

Joven aún, ya sufriste y sientes miedo de los nuevos tormentos. Te encontraste luchando en la vida, sin haber medido tus fuerzas. Imaginaste, en la fe de tus juveniles entusiasmos y ambiciones pueriles que evitarías las piedras en que tropezaron tus mayores. Has chocado con ellas y como ellos has sufrido. Ellos hicieron como tú, maldijeron su suerte y emprendieron la lucha con armas más seguras.

Las experiencias de los mayores sólo les sirven a ellos. Es muy triste, pero es así. Si no fuera de esta manera, el progreso espiritual y de sabiduría del mundo de hoy estaría a una altura evolutiva muy considerable, pero por otro lado, el conservadurismo de los que están en el otoño de la vida, privaría a la juventud de la savia primaveral que permite el progreso material de la humanidad. Y como lo idóneo fuera que los progresos, tanto el material como es espiritual, estuvieran lo más armonizados posible, al no ser así, se producen unos estados de incomprensión y de caos a nivel mundial que nos enloquecen y que producen además la sensación de revivir la época de aquella tristísima historia de la torre de Babel.

Por tanto la juventud deberá pasar sus propias experiencias, con sus altibajos correspondientes, para así ir logrando esta sabiduría, que sin estos tropiezos con las piedras del camino de la vida, no podría adquirir.


OTOÑO

¿Qué podemos hacer los mayores al contemplarlos? Creemos que ante todo será preciso armarnos de un coraje indescriptible e intentar a toda costa dialogar sin forzar, siete, setenta y setenta veces siete, o sea las veces que hagan falta.

En segundo lugar, será prudente desarraigarnos de estos sentimientos paternalistas tan acentuados en los corazones actuales, y aún a riesgo de parecer fríos y hieráticos, alargar la mirada hacia la anticipación sin que deje señales dolorosas en los propios sentimientos. Diríamos es un ‘‘pasar’’ sin ‘‘pasar’’ y sin dejar huellas. A lo mejor estamos inventando una utopía, pero digamos es un sistema práctico del cual se obtienen muchas veces buenos y grandes resultados.

De todas formas que nadie se equivoque pues representa un esfuerzo delicado y laborioso, que al principio de ponerse en práctica, puede encontrarse el más valiente y corajudo con los ojos bañados por sus propias lágrimas.

El sol es la Fe, la Fe que da las fuerzas necesarias, la Fe que sostiene en la tarea por muy árida que pueda parecer. ¡Qué importan el trabajo y la fatiga cuando éste se hace con seguridad y alegría!


¡ALERTA AL MIRAR EL PASADO!

Prentice Mulford que ha sido un estudioso de la generación de pensamientos, comenta en su obra Los Poderes Mentales:

‘‘Cualquier pensamiento pesimista, produce una fuerza que impide elevarnos. Es una verdadera fuerza acostumbrada a crear en torno suyo una dolorosa miseria siempre creciente. Es una fuerza acostumbrada a hacer que el espíritu lo desarrolle todo a través de una espesa capa de tristeza y cuanto más nos servimos de esta fuerza, en el mal camino, más espesa es la capa. Cuando nuestra memoria se vuelve hacia el pasado (con los recuerdos) y revivimos el pasado con preferencia al presente, atraemos hacia nosotros los antiguos estados de espíritu y las condiciones mentales que pertenecieron al pasado.

Esta condición, no puede aportar al cuerpo más que una sensación muy lenta de sufrimiento físico, pues el sufrimiento está unido a un estado de espíritu que debemos alejar de nosotros para siempre.

Si nuestro pensamiento mirara hacia delante en vez de hacia atrás, no tardaríamos en gozar y poseer una excelente salud. Por el contrario, si la idea, los pensamientos que perviven en nuestro espíritu son los de vuelta atrás y de considerar tristemente los acontecimientos pasados (actos, familiares, defunciones, enfermedades, amores, amoríos, penas, nostalgias, etc. etc.) el resultado será desfavorable para nuestro ser físico.’’

Lo que hemos expuesto, podemos considerarlo como una de las leyes del éxito, y como tal la consideramos oculta a los ojos somnolientos.