1 de mayo de 1987

EL CAMINO DEL INICIADO (1)

A los deseen andar el Camino del Iniciado y desvelar el velo de Isis, conociendo, sabiendo de antemano que no va ser nada sencillo, sepan que la Educación de Sí Mismo será el punto de inicio de estos Editoriales y una vez comenzada su minuciosa lectura precisará un doble tiempo para su análisis y meditación y un ‘‘eternus’’ cuádruple para poner en marcha los mecanismos prácticos.

Que nadie se llame a engaño, va a ser muy difícil el conseguirlo, tanto para nosotros como para los que deseen seguirnos, pero nos lo hemos firmemente propuesto aún sabiendo las dificultades de toda índole que van a aparecer (F.N.: fuerzas negativas), pero tenemos la fe y la certeza que las F.P.: Fuerzas Positivas, van a ayudarnos en esta Misión que hoy nos imponemos.

El gran pensamiento de todos los iniciadores es el de preparar al hombre y a la mujer a una mejor y más rápida evolución. Esto se logra mediante una consciencia cada vez más exacta de sí mismo, de sus deberes y de sus enseñanzas y de lo que la vida, en este mundo y el más allá, pueden reservarle en posibilidades de felicidad que no se obtienen sino después de haberlas merecido.

Todos los trabajos de los iniciadores fueron guiados por un único pensamiento: revelar al ser, insuficientemente evolucionado, el objeto verdadero de la vida, su razón de ser; enseñarle que esta vida, transitoria, no es la única que debemos vivir y que siempre debemos evolucionar hacia lo mejor.


FINALIDAD DE LA INICIACIÓN

La finalidad de la iniciación es la de hacer de cada persona un ser nuevo, modificando enteramente el corazón y el espíritu y la de proporcionar al cuerpo nuevas costumbres. Esto exige perseverancia, así pues, es preciso que el que toma tal resolución piense con frecuencia y profundamente teniendo ante sus ojos el resultado que se ha de alcanzar (visualización y pensamiento constantes) y que no se separe del Ideal. Esto constituye la alegría íntima de la evolución, apoyada en la de prestar ayuda a los demás, lo cual no debe perder de vista, ya que será su recompensa después de vencer las pruebas.

Los Grandes Iniciados son los que nos trazaron los caminos que debemos seguir y su pensamiento será el faro que puede dirigirnos en la carrera que ahora emprendemos.


COMUNIÓN CON LOS GRANDES INICIADOS

Un hombre, una imagen, una leyenda, un mito, el pensamiento más completo de tal o cual fundador de religión, es, para nosotros, un ejemplo, una enseñanza y un estimulante en las dificultades que no dejan nunca de presentarse cuando se adapta una vida nueva.

El pensar en las penas que sufrieron los Grandes Iniciados para transmitirnos la Luz, y las fatigas que asumieron para evitarnos pesquisas, nos sostienen en nuestra marcha, muchas veces difícil, especialmente al principio. Nos sentimos en Comunión con los que nos dirigieron, a través de los siglos, y este pensamiento nos revitalizará para hacer los esfuerzos necesarios para recorrer el camino que trazaron delante de nosotros para que brille para todos la eterna claridad.

Los trabajos de los Grandes Iniciados y los símbolos que adoptaron para representarlos, los encontramos con frecuencia en los estudios que seguirán, ya que el objeto que buscamos por los medios que nos son personales, es el mismo que alcanzaron. Cuando hayas penetrado mejor la paridad de tus trabajos con los suyos, verás muchas veces con nuevos ojos tal o cual forma o figura, que en otros tiempos te dejaban indiferente. Lo que podría ser que ayer te pareciera singular, se iluminará con una luz desconocida.

Tu corazón y tu espíritu se abrirán a nuevas ideas y las percibirás con claridad. En el presente, con una emoción simpática reconocerás el lenguaje, que en todos los tiempos hablaron los Iniciados y los Sabios, escogiendo a los que te convengan más, pero sintiendo un profundo respeto para los demás.


LOS GRANDES INICIADOS TE GUIARÁN Y AYUDARÁN

En la Naturaleza, la admiración de la Hermosura te conducirá a nuevos pensamientos y sensaciones profundas y divinas que comentarán el infinito. Encontrarás el pensamiento de los Grandes Iniciados junto al tuyo, en cada uno de los actos de tu vida, formando una comunión que te inclinará hacia la calma y la ponderación, que te ayudará a resolver tal o cual problema, que te inyectará vitalidad asombrosa para vencer las dificultades de: vicios, costumbres nocivas, errores, equivocaciones o ignorancias.

Si tus ojos se decantan hacia los que sufren y de tender una mano a los caídos, abriendo tu corazón a toda criatura que sufre, te unirás a la bella obra de Jesús. Todos los Grandes Iniciados predicaron el altruismo, pero Él fue quien dio a este sentimiento necesario al Iniciado, su profunda dulzura. Tu pensamiento se sentirá atraído hacia el desheredado, el desgraciado, la mujer abandonada y hacia todos los que piden, aunque sea solamente con lágrimas, apoyo y protección si tu verdadera inclinación y tu pensamiento está en íntima comunión y va dirigido hacia Jesús.


FORMAS SIN SER INICIADO

Puedes adquirir la estricta perfección del que quiere vivir en el mundo. Si tu naturaleza es mística, pedirás hundirte en la soledad escuchando las voces de la Naturaleza y las de tu corazón abierto al Infinito, pedirás la iluminación directa que no se niega al Iniciado.

En todas partes y a tu alrededor, cada uno de tus actos que se presentarán ante tus ojos, serán un recuerdo de las enseñanzas iniciáticas. Todo te recordará, sin cesar, la finalidad propuesta.

Este pensamiento te hará la vida completamente nueva y la unión íntima de tu pensamiento con el mundo exterior te privará de sentirse aislado, dando un armonioso y dulce embriagamiento que apaciguará tu corazón.

De esta manera caminarás sobre las huellas de los Grandes Iniciados y el camino entonces será fácil, ya que habrás sabido adornarlo con la verdadera hermosura guardada para los que saben.

En otros tiempos tu visión estaba limitada, ya que sólo distinguías tus penas, en cambio, ahora, tu misma alegría es diferente, pues es una alegría verdadera que ensancha tu corazón.


NECESIDAD DE UN IDEAL ELEVADO

Es vital tener ante los ojos un ideal elevado; no debe tener nada de egoísta, sino por el contrario, debe permitirte elevarte por encima de los demás, aunque sea para asistirlos y ofrecerles el apoyo de las fuerzas que has adquirido y de las que todavía carecen. Nada más fácil que conservar el Ideal, ya que verás los efectos a medida que lo utilices en el bien de otros y te colmará de alegría perfecta.

Las grandes directrices de este Ideal, serán: Primeramente es necesario conocerse, para no pedir al organismo esfuerzos que causen una inútil fatiga. Este conocimiento te conducirá a ver tu sitio exacto en el universo y no será tan ínfimo como creyeron tus desfallecimientos, ni  tan alto como deseara tu vanidad. Te proporciona el bien de conocer y experimentar las fuerzas activas que viven a tu alrededor y en ti y te hará comprender que existen estrechas relaciones entre el hombre y el universo y que el Iniciado debe desarrollarse conformándose a las leyes naturales, de manera que entre en armonía con las Fuerzas Superiores que son de grande y bienhechora utilidad para los que las llaman.

Cuando el hombre entra en contacto con las Fuerzas Superiores, siente la justicia de la vida y de sus aparentes desigualdades. Todos estamos colocados en el camino de la evolución y nos es preciso recorrer todas sus etapas sin que nada pueda ahorrarnos una sola. Aunque queramos o no, todos seguimos los ciclos precisos, antes de llegar a la perfección.

La ley de mutua ayuda para el que ha comprendido la vida se convierte en un corolario de la ley de la evolución y de las armonías superiores. Su vida entera deberá tomar una nueva orientación, encontrando en su verdadero camino el equilibrio y la estabilidad que le habían facultado. No es un desecho arrastrado por las tempestades de la vida y de las pasiones, sino que comprende los hechos en su causa, encontrándolos justos y aceptándolos con tranquila resignación.