1 de abril de 1986

LO OCULTO

Cuando a Ramacharaka se le preguntó si existían algunas Fraternidades Ocultistas y cómo se las reconocería, respondió así:

En efecto, hay algunas Fraternidades Ocultas de varios grados de adelante, distribuidas por diversos países. Estas Fraternidades coinciden fundamentalmente con las enseñanzas yoguísticas, aunque varían algún tanto los métodos de interpretación.

Hay una sola ‘‘verdad’’, evidente para todos cuantos estudian profundamente el Ocultismo. Todo verdadero ocultista tiene un vislumbre de la verdad sobre el cual establece su filosofía y enseñanzas. Las Fraternidades Ocultas son de diversa índole. En algunas, sus miembros viven en comunidad en retirados parajes de la tierra y tienen sucursales en otros puntos. Los miembros de otras Fraternidades están esparcidos por todo el mundo bajo la dirección de una sede central con la que se comunican por medio de correspondencia particular e impresos circulantes.

Es dificilísimo el ingreso en estas Fraternidades, porque no buscan prosélitos, sino que es necesario buscar y encontrar a sus miembros, sin que para nada valga el dinero ni el favoritismo. Sólo instruyen a quienes están preparados para recibir la enseñanza y asimilársela por haber llegado a la etapa de desenvolvimiento espiritual que para ello los capacita.

Sin embargo, las Fraternidades Ocultas también difunden por diversos medios los conocimientos adecuados a la mentalidad de las gentes, envueltos en varios disfraces de nombre, autoridad y estilo, pues su propósito es ir abriendo poco a poco el entendimiento del público a las capitales verdades subyacentes en las fragmentarias enseñanzas.

Saben perfectamente que a unos se les ha de enseñar de un modo y a otros de otro muy diferente. En consecuencia, envuelven sus enseñanzas en expresiones a propósito para llamar la atención de las gentes e inducirlas a investigar su contenido, en el que palpita la fundamental verdad.

Se nos ha preguntado a menudo –dice Ramacharaka–, cómo distinguir las auténticas Fraternidades de las espurias que han usurpado su nombre y asumido sus características para explotar mercantilmente el interés del público por las verdades ocultas. A éste responderemos que las auténticas Fraternidades Ocultistas ‘‘nunca venden su conocimiento’’, sino que lo dan gratuitamente, como el agua, a quienes lo desean.

El verdadero adepto se guardará tanto de vender su conocimiento como de vender su alma. Aunque el dinero tiene su apropiado lugar en el mundo y el obrero merece su salario, y aunque los adeptos reconocen la legitimidad de la venta de tratados de ocultismo, con tal que el precio sea razonable, así como también reconocen la legitimidad de las cuotas destinadas al mantenimiento de revistas, conferenciantes e instructores, no consienten, en modo alguno la venta de los secretos del Ocultismo.

Por todo ello, si alguien se ve solicitado a ingresar en una Fraternidad Oculta mediante el pago de una cuota de entrada, prueba será de que dicha Fraternidad es bastarda, pues desde luego contraviene uno de los cardinales principios.

Recordemos asimismo la máxima ocultista que dice: ‘‘Cuando el discípulo esté preparado aparecerá el Maestro’’. Así ocurrirá con las Fraternidades Ocultas. Si una persona necesita para su progreso espiritual relacionarse con alguna de estas Fraternidades, ya se le llamará a su debido tiempo, cuando esté preparado, y entonces conocerá que quienes lo llaman son genuinos mensajeros de la verdad.

En los tiempos en que nos encontramos en que en el mundo han proliferado notablemente las Sectas y las Fraternidades, nos encontramos, pues, más que confundidos que al principio, pues son numerosísimas las Fraternidades que cobran buenas cuotas por la enseñanza de conocimientos ocultos ancestrales. Sin embargo, por otra parte, tenemos que ser eminentemente prácticos y comprender que en el mundo consumista de hoy es preciso el dinero para poder así engrasar las ruedas de las actividades, ya que sin él, éstas quedan completamente suspensas.

Creemos sinceramente que es necesario cobrar algo, aunque no de una forma directa por venta de enseñanzas, pero sí de forma más o menos simbólica y sin abusos, procurando mantener un equilibrio estable dentro del corazón de estas Fraternidades Ocultistas, que en principio actúan de buena fe mientras no nos demuestren lo contrario. La pena es que mientras demuestran lo contrario o no, algunos habrán recibido ya el peso muerto del desengaño, aunque visto de forma fría, ello es también una experiencia, y la experiencia ayuda a la evolución del ser.