1 de febrero de 1986

LO OCULTO

Dedicamos este Editorial a nuestros queridos lectores con la esperanza –la vida es siempre esperanza– de que les pueda ser de utilidad en algún instante. Este Editorial es ni más ni menos que un ramillete de flores frescas y radiantes recogidas del libro de Ana Ferrer Iñareta titulado Curso de Dominio de la Mente.

El nivel de negatividad producido por el desequilibrio de nuestros pensamientos y sentimientos, actúa produciendo anomalías en la normal energetización del cuerpo físico, originando la enfermedad.

Cada centro energético tiene la misión de energetizar una zona determinada del cuerpo físico, por ello, los trastornos producidos en el cuerpo físico se manifestarán en una zona determinada. Esta relación entre el nivel psíquico y mental del ser con el nivel de salud o enfermedad en cada área del cuerpo físico, ha sido ampliamente puesta de manifiesto, así vemos cómo la vibración de odio afecta la más íntima esencia celular, provocando un desordenado crecimiento celular que da lugar a tumores, cancerígenos o no, según la intensidad de la vibración desarmónica; la envidia puede producir trastornos en el hígado, etcétera.

La mente humana actúa sometida a grandes limitaciones, que impiden un normal funcionamiento de la misma. La desconexión de la mente humana con la Fuerza Suprema Creadora, como consecuencia de su actitud de rebeldía frente a su ley de Amor, ha sido la causa del temor, pesimismo, miedo, incapacidad y otras formas negativas de pensamiento, que transmitidas de generación en generación, han constituido serios e infranqueables límites mentales, fuera de los cuales ha resultado imposible todo funcionamiento mental.

Para lograr un más elevado nivel de funcionamiento mental, es conveniente colaborar mentalmente mediante un trabajo interno. Lo primero que debe practicarse es una limpieza mental, o mentalización positiva, de manera que permita eliminar de la mente todas las formas erróneas de pensamiento que ponen límites a su más amplio nivel de funcionamiento, de una manera especial, el pesimismo, enfermedad del mundo interno, producido por un nivel de carencia de las energías divinas, de análoga manera que el estado de anemia en el cuerpo físico es producido por la carencia de sus energías vitales; esta enfermedad del mundo interno produce estados de angustia, de depresión y tensiones nerviosas, de manera que expresa su manifestación en el nivel externo, siendo por ello, origen de trastornos en el cuerpo físico.

Es necesario, también, eliminar de la mente humana el pensamiento de incapacidad, que ya nos cierra desde un principio a todo progreso que podemos conseguir en la nueva dimensión descubierta del mundo mental; la sintonización a la Fuerza Creadora Suprema es motivo más que suficiente para alejar de nuestra mente dicho pensamiento.

Es preciso adquirir renovadas y más perfectas formas de pensamiento, que nos permitan conseguir la alegría y la paz interna, la esperanza y la confianza. Para que tengan lugar estos cambios, debe modificarse la que nos llega al cerebro, y para ello serán muy indicados ejercicios continuados de relajación, así como el desarrollar la actividad mental correspondiente al nivel de frecuencias Alfa, de todos conocidas.

La permanencia en este nivel mental profundo, propio de una dimensión superior de la mente, nos ofrece un campo de acción mucho más amplio del corrientemente conocido y utilizado, de fantásticas y sorprendentes dimensiones. En esta dimensión mental interna está la clave de nuestra existencia, en él está el nivel de dominio de nuestro ser.

En este nivel interno de la mente, nivel de conexión con la Energía Suprema Creadora, la mente tiene dominio absoluto sobre el cuerpo físico, desde los procesos que dan lugar a la producción de las hormonas, hasta el ligero impulso del fluido sanguíneo a la más alejada célula del cuerpo. El dominio de la mente sobre el cerebro y el sistema nervioso es palpable en el nivel de relajación profundo, ya que un solo pensamiento de paz en este nivel interno, distiende los músculos y relaja la musculatura.