1 de mayo de 1985

LA PAZ Y LA TRANQUILIDAD PUEDEN LLEVAR AL PESIMISMO

Deseo, en este artículo recopilatorio, dar una buena dosis de fuerza a aquellos que no se encuentran precisamente hoy, en estado positivo. Hace unos días tuve acceso a hurgar en el Diario de un Pesimista y quedé sorprendido, pues a medida que iba leyendo veía relegarme en mí mismo buena parte de las experiencias de su protagonista.

Habría que determinar un poco lo que significa ser o estar en positivo. Ello es estar contento de vivir, gozar de la vida misma, estar alegre, satisfecho, amable, cariñoso, piadoso, ver solamente el color rosa de la vida, ignorar a sabiendas las actuaciones catastróficas de la guerra y de las miserias del mundo, no con el ánimo de esconder la cabeza entre las alas, sino orando para que estos horrores sean vencidos. Esto, amigos, es ser positivo. Todo lo contrario a lo dicho es lo negativo: dejarse vencer, hablar sin ton ni son, llegar al caos mental, y sufrir… con toda inutilidad…

No necesariamente el sujeto en cuestión tiene que atravesar penas y penurias para que el estado de pesimismo aparezca. En algunas ocasiones la misma paz y tranquilidad pueden acarrear este problema. En otras, puede darse el caso que el espíritu de superación se halle algo cansado y necesite reposar. O bien que urge una inyección de positividad a todo correr, aún no estando en negativo. Pero los términos medios existen y si uno está pesimista está negativo, y estará también con las defensas orgánicas muy débiles, sin ganas ni interés en realizar cosa u trabajo alguno.

El personaje del Diario de un Pesimista explicaba era persona fuerte, dura y ambiciosa, que a fuer de esfuerzo en el conocimiento de sí mismo y de sus reacciones, había logrado alcanzar una relativa positividad, pero que sin embargo, de tanto en cuanto, se veía obligado a gritar con voz de trueno, para desarraigarse todavía de sí, ancestrales pensamientos que abatían su espíritu induciéndole a nada…

Si la negatividad se prolonga más de lo debido, la luz roja va a encenderse con rapidez y será preciso reaccionar a toda máquina. Pero ¿cómo? Porque las experiencias son distintas a las de la última vez –diréis– y no tenéis antecedentes de otras personas y quizás puedan servirnos a nosotros mismos.


PRÁCTICAS POSITIVAS

Lo que puede ir bien es primeramente utilizar el agua. Un buen sorbo de agua en ayunas bebida ante el espejo y con el firme pensamiento de que esta agua va no tan sólo a purificarnos internamente (nuestro organismo) sino que va a limpiarnos y muy a conciencia las telarañas psíquicas que se han ido formando en nuestros pensamientos con el tiempo.

Aparte del agua injerida, es muy interesante durante un par de semanas el tomar 3 duchas diarias, pues entonces el agua –el mayor disolvente natural que existe– jugará un doble papel purificador.

Nosotros les aseguramos –y los que lo deseen pueden comprobarlo– que quienes realicen estos ejercicios durante el transcurso de tiempo apuntado van a alcanzar un grado de positividad más elevado que el último alcanzado por ellos mismos en su etapa anterior. Lo único preciso –¡eso sí! – será tengan la constancia y fuerza de voluntad de realizarlos.

Algunas personas afortunadas gozan de un carácter y espíritu de marcada positividad que ya ha nacido con ellas, ¡bienaventuradas sean! Pues es un don innato que se han ganado en otro estadio de su evolución: alegría, simpatía, buen carácter, mansedumbre, generosidad, dulzura, trabajadores, honrados, pacientes, etc.

Pensar en positivo equivale a hablar en positivo, en actuar en positivo, y ello conlleva a poseer un ánimo tan fuerte y tan maravilloso que no todos alcanzan pero que sí está en nuestra mano el intentarlo, y ello se puede lograr no viendo ni comentando los días grises o lluviosos de cada uno, o sea haciendo como si el más fulgente sol nos abrazara. No atormentando la voz ni el pensamiento con posibles accidentes, desgracias o catástrofes. Siendo benévolos con las indiscreciones o tonterías ajenas. No dejarnos abatir por pensamientos de inalcanzables quimeras económicas. No regodeándonos en comentarios producidos por parejas separadas.

En fin, evitando este conjunto de materiales negativos o seminegativos que con la vibración de nuestra voz después de la vibración del pensamiento, los convertimos en peñascos inaccesibles difíciles de atravesar, y que al no poder traspasar se nos quedan como nudos de garganta produciéndonos una desazón, una tristeza y una melancolía que nos conduce al abandono de nosotros mismos, dándonos la sensación de hombres no completos como si nuestro mundo interior no existiera y fuera a estallar.


REACCIÓN

¡Reacción! Se impone entonces una reacción drástica y rápida, ¡inmediata puesta a punto de nuestro motor inmortal! Es entonces cuando hay que usar el agua, tal como comentábamos, a la par que utilizaremos de todos los resortes que conozcamos.

Tales podrían ser también los cambios, sean de trabajos o de lugares. Pero ¡eso sí! Vigilándose uno siempre para no torcerse en el camino que persigue. En algún caso podría ser muy beneficioso un mayor contacto con la naturaleza, bien sea la montaña o el mar. En otros, la distracción sana podrá ser utilizada como medio. Puede llegar a ayudar muchísimo.

¡Y qué duda cabe! Habrá quien se sentirá positivo dando salida a sus hábiles manos, efectuando algún trabajito de bricolage, o escribiendo, o bien leyendo algún libro.


OTRAS PRÁCTICAS

Con un ligero estudio en la profundidad de la mente –como bien dice Ana Ferrer Iñareta– se descubre todo un juego de energías espirituales que ponen, al descubierto una nueva dimensión y que naturalmente puede ser utilizada en pro del positivismo, contra el pesimismo. Con ellas es posible armonizar las células del cuerpo humano y reparar sus anomalías.

Estas energías nos permiten la conexión entre dos mentes, así como la conexión de nuestra mente con los seres superiores de las dimensiones espirituales.

Considerando la mente humana, después de estudiar su potencia y funcionamiento, como la más ingeniosa de las maravillas creadas por el Absoluto, podremos comprender que disponemos de este instrumento para utilizarlo también en casos de pesimismo, depresión, u otros grados de negatividad.

El cómo utilizar el pensamiento en estos casos no es muy conocido por falta de datos por una parte y por otra, porque cada persona va a usarlo según sea ella. Pero en cualquier caso será primordial la integración de la mente humana dentro de la Armonía Divina.

Sólo cuando el hombre se da cuenta que debe reanudar su conexión con el Divino Potencial de Amor y vibra de amor en toda su intensidad, funcionará alimentando su mente con esta maravillosa Energía Divina (que le es propia por la naturaleza de que el Creador le ha dotado), y funcionará al máximo de sus facultades.

Cuando el ser humano siente deseos de vivir el Amor de su Creador, y siente como este Amor invade todos los espacios y por encontrarse incluido en este espacio, siente necesidad de vibrar con Él, es entonces cuando se abre ante la mente del hombre los albores de una nueva sabiduría, basada en el descubrimiento de nuevas energías, energías espirituales.

Estas energías espirituales poseen una intensidad tal, que dotan a la mente que está conectada con ellas, de la capacidad de realizar hechos prodigiosos, entre los que naturalmente podemos señalar los que nos ocupan en este artículo, o sea el vencer la negatividad, el pesimismo, la frustración, el desánimo y la depresión.


COLOFÓN

Hemos apuntado varias recomendaciones. Ahora les tocará –a los que lo deseen– escoger las más idóneas para su carácter en pro de las características más notables según su personalidad e idiosincrasia.

No perdamos el tiempo contemplando absurdas formas fantasmagóricas recordando el pasado o hurgando en el futuro, pues sean éstos, buenos, regulares o malos, difícilmente vamos a entresacar conclusiones. Vivamos intensamente este maravilloso presente preñado de cosas por hacer y veremos reavivar la llama violeta de la positividad. Hagamos todas estas cosas de la mejor y más perfecta manera que sepamos. Ideemos trabajos de toda índole y si éstos pueden servir a toda una Humanidad ¡mucho mejor! Cansémonos hasta agotarnos, esto no importa, pues cuando llegue el fin de la jornada no serán precisas pastillas para conciliar el sueño.

El autor del ‘‘Diario Pesimista’’ comentaba que cuando no podía sobreponerse a la negatividad se decía a sí mismo: ‘‘Pronto se acabará este día, mañana será mejor, mañana será mejor, mañana será mejor’’. Y así consiguió, al fin, que las estrellas volvieran a aparecer y a brillar en el firmamento de su pensamiento, logrando que este mañana –que es hoy– fuera mejor.


COMENTARIO DEL COLECTIVO DAATH SOBRE EL POSITIVISMO

Una de las más antiguas leyes mágicas, dice que no puede existir una cosa si no existe su oponente. Según esto, no podría existir el bien si no existiera el mal y esta es la ley de nuestro planeta. Para saber lo que es bueno debemos referirnos a lo que es malo. Es el Yin y el Yang chino, el bien y el mal y conforme una parte tiene siempre algo de la otra, desde un punto de vista práctico, tendríamos que vibrar siempre positivamente. La sonrisa de buda habla por sí sola. Hay que buscar un equilibrio, lo que desde luego resulta muy difícil. Pensemos que una actitud positiva engendra energía positiva. En contra, las ideas malsanas implican energía negativa y se nos rompe el equilibrio. Hay que conocer las técnicas de protección y emisión de energía psíquica, para conseguir el equilibrio y consiguientemente, el positivismo. Y más allá de lo positivo y lo negativo, del bien y el mal, hay la Energía con mayúscula, armonizada con el Todo, que se escapa de nuestros conceptos clásicos. Oscar Wilde ya dijo que buscaba el Cielo y el Infierno, hasta que se dio cuenta que ambos conceptos están dentro de cada uno de nosotros. Sepamos ser más positivos que negativos.