1 de junio de 1983

¿QUÉ ES EL ÉXITO?

Muchas veces nos hemos preguntado qué es el éxito, qué significa tener éxito, y nuestra sorpresa ha sido grande, pues aunque todos, o casi todos, corremos tras el éxito más o menos a sabiendas, éste se nos esfuma de forma caprichosa debido a que en el fondo de nuestro corazón no sabemos lo que esta palabra significa.

Tener éxito material no significa conseguir una gran fortuna. Tener éxito material quiere decir que no nos falte lo indispensable para vivir, comer y vestir. En este indispensable, habrá que tener en cuenta que existen muchas formas de comer, de vestir y de vivir. Si en nuestro correr ambicioso siempre deseamos vivir a tope, seguro que el éxito será casi inalcanzable, además de señalar nuestro cuerpo físico con alguna enfermedad.

Todo va unido: ambición desmesurada con enfermedad, temores con insatisfacciones, amoríos con lacras, oraciones con bendiciones, elevaciones con paz. Son leyes. Leyes que ya no deseamos llamar ocultas. Son leyes que nos están demostrando cada día y a cada momento que si nos comportamos de una forma nos repercute en otra. Nuestra propia conciencia, nuestro Yo interior es el juez.

Son leyes que podrían resumirse en dos: La Gran Ley Divina del Amor y la Ley del Karma, o de Causa y Efecto. Son leyes que actúan implacables sobre todos nosotros, derramando justicia e implorarnos a gritos que seamos más conscientes cada día.

Esto amigos, es evolución; pero la mayor pena que tiene la humanidad es que no sabe evolucionar por las buenas, sino que le tienen que ir dando palos para que se vaya despertando. No recordamos quién dijo que en la vida de una persona de setenta años había transcurrido sólo un segundo en su evolución.

Cuando deseemos conquistar una meta correcta, desechemos cualquier duda, eliminemos toda idea de fracaso; tengamos fe que como hijos de Dios tenemos acceso a todo lo que a Él pertenece.

Con este pensamiento y esta fe el éxito es seguro. Nos referimos naturalmente a que no nos falte lo indispensable para vivir, comer y vestir de forma decente.

Sintamos dentro de nosotros que es Dios quien nos está ayudando en todo momento, que es Su Fuerza la que va delante, siendo nosotros únicamente meros instrumentos de Su Gran Poder.

No se deben por ello olvidar nuestros esfuerzos conscientes en alcanzar el éxito, pero no dependamos exclusivamente de nuestras propias habilidades naturales, pidamos la ayuda divina en todo lo que emprendamos.

En la actualidad el ser humano se ha complicado tanto su existencia intentando coger con las manos aquel éxito inalcanzable, que sentimos horror al pensar qué palos deberá recibir para transmutar su lujuria en pureza, su ira en paciencia, su orgullo en humildad y su rencor en Amor.