15 de mayo de 1981

CONTESTACIÓN A LA CARTA RECIBIDA

Estimado y querido amigo:

Permítanos primeramente que le agradezcamos su carta, ya que así nos permite clarificar ideas y poner en orden diferentes puntos de vista, no tan solamente en usted, sino también de otros probables asistentes a dicho Seminario de Autosuperación y Conocimiento Personal.

No vamos a entrar en pormenores a lo que usted nos comenta estudió, los valores ocultos del ser, puesto que a lo largo de nuestra existencia, según nuestro Karma, disponemos de un mayor o menor número de oportunidades encaminadas a una evolución constante de nuestro Yo trascendente; sin embargo, estas prácticas en su vida cotidiana y diaria, deducimos no le hicieron vibrar, quizá lo suficiente, no le permitieron el decir: SOY FELIZ, muy al contrario, culpa usted al SISTEMA, de no poder atenderlas, de no lograr una continuación de ellas, pues notamos entre líneas una sensación de tristeza nostálgica al no haber perseverado en aquella línea de conducta y de pensamiento.

Si nos lo permite –y con la mayor franqueza y humildad de que disponemos–, nos gustaría resaltar que indudablemente en la vida de las personas los agentes externos, el SISTEMA como usted lo llama, o sea, el convivir con las personas que le han tocado en suerte, su esposa, sus hijos, sus padres, sus vecinos, sus compañeros de trabajo, sus relaciones con clientes o proveedores, su jefe o sus empleados, sus amigos…, la sociedad ambiental en que se desenvuelve, la sociedad de consumo, la salud de usted y los suyos, sus relaciones conyugales, sus disponibilidades económicas en proporción a la ambición de cada uno, el mejor o peor carácter de que disponga o el ingente número de problemas diarios que tenga usted que solucionar, nos parece llama SISTEMA, bueno, nosotros les llamamos agentes externos, pues significan que nos vienen de fuera de nosotros mismos, que nos influyen de una forma muy directa en nuestra vida, afectando de una forma muy sutil nuestro carácter –generalmente debilitándolo y amargándolo–, mermando las posibilidades inmensas que tenemos en el plano de nuestra evolución constante.

Estamos plenamente de acuerdo con usted en que estas influencias son fuertes y poderosas, y hacen generalmente mucha mella en nosotros, pero no podemos estar de acuerdo en que por este motivo, usted se cruce de brazos y se ponga a dormir, pues entonces lo que suele ocurrir es que el SISTEMA como usted lo llama, se le comerá a usted vivo.

No, amigo –permítanos decírselo– no se deje llevar por la corriente, LUCHE Y SEA FELIZ, éste podría ser el título del libro de su vida; piense que usted puede –si así lo quiere–, modelar su vida, puede ser ejemplo del buen hacer, amplíe su simpatía y su cariño, tanto en las relaciones familiares como en las sociales laborales. Emplee palabras de aliento y ánimo entre sus compañeros y verá actuar la Ley de la Causa y del Efecto. Siempre Amor en su vida y recogerá Amor, y le aseguramos que además de recoger el mil por uno, será usted feliz.

Aleje el pesimismo de su vida, pues la Ley de lo Semejante sólo le podrá ofrecer amistades pesimistas o derrotistas. Quiera ver el mundo bello y así será.

Todas las Leyes Ocultas están íntimamente relacionadas unas con otras, tan estrechamente unidas que no se pueden separar, pero existe una que es la primera, la básica, LA GRAN LEY DIVINA DEL AMOR que las envuelve a todas. Ella nos señala el dirigir nuestros pasos al Creador, hacia su Amor, y hacia nuestros semejantes, con éste y por éste Amor. Éste es el primer gran paso, y sin él es muy difícil el avanzar, es la piedra filosofal que nos puede inducir a despertarnos.

Sólo existe una forma de alcanzar este Amor, es PEDIRLO, PEDIRLO, PEDIRLO, continua y constantemente, cada año, cada mes, cada día, cada hora, cada minuto y cada segundo se nuestra existencia.

Si es capaz de comprender y desear lo que hemos expuesto en el anterior párrafo y si es consciente de esta necesaria consciencia para adquirir esta elevación y la practica, le auguramos –en SU NOMBRE–, que lo demás, TODO, se le dará por añadidura.

Inclusive los otros problemas mentales que deja entrever en su carta, quedarán postergados o tranquilos, pues piense –y nos referimos a lo de Hitler, o si la película de nuestra vida está o no filmada totalmente–, que nuestra mente está limitada por Él mismo. Es muy recomendable en ciertos momentos de nuestra existencia, dejar ‘‘quieta’’ la mente, o sea, impedir que los pensamientos comiencen un baile elucubrante de preguntas incontestables, todo ello con el único fin de no ver mermada nuestra sensibilidad tanto mental como interna. En elevados estadios de evolución humanos, sabemos que algunas personas practican también esta ‘‘quietud mental’’, ya que aparte de lograr afianzar su armonía, les permite obtener una visión panorámica con respuestas positivas a través de canales espirituales, actuando el pensamiento, solamente de una forma pasiva.

Deseándole de todo corazón que nuestras palabras puedan ayudarle a ver más claros los caminos, aprovechamos para saludarle muy atentamente.