1 de noviembre de 1980

LAS TRAMPAS

¡Qué título más extraño hemos escogido para el Editorial de este mes! ¿verdad?, pero no por ello menos interesante y digno de tener muy en cuenta; nos referimos especialmente a aquellos de nosotros que aspiramos y procuramos ser mejores en esta etapa de nuestra vida y en este mundo, viviendo y conviviendo con toda la naturaleza en general.

Procuraremos no desviarnos, pues el tema se lo merece. En primer lugar, ¿a qué nos referimos cuando hablamos de trampas? Pues a los ‘‘OBSTÁCULOS’’ de todo tipo con que tropezamos diariamente, y que nos impide a todas luces un adelantar progresivo en nuestra evolución. No podemos olvidar que la máxima aspiración del Ocultista es adquirir la Sabiduría a través de las experiencias.

A cada persona se le tienden las trampas más idóneas según su idiosincrasia, su forma de ser y de sentir, su edad, su nivel social y económico, su nivel intelectual y evolutivo, etc.

Estemos seguros que a cada uno de nosotros se nos ataca por la parte más floja, más delicada, de nuestro cuerpo físico y psíquico, y cuando nos referimos a la flojedad de nuestro cuerpo físico, queremos decir, naturalmente, nuestras debilidades, o sea, que nuestras debilidades se tornan aún más débiles cuando se ven atacadas por estas trampas, por estos obstáculos a que nos referimos, y ello crea un círculo alrededor nuestro muy difícil de romper, y al decir círculo casi sonreímos, pues más bien parece una cárcel pequeña con barrotes muy grandes.

Este círculo generalmente sólo podrá romperse con el acaecer de una desgracia, bien sea física, económica o social, para de esta manera poder dar un paso de gigante en nuestra evolución. Sí, es triste, es lamentable, pero es así, debe ser así. ¿Por qué? Porque parece ser que es la única forma de salir del atolladero en que la persona en aquel momento se halla. Es la única vía de salida. O sea que ocurre exactamente igual que en la historia de los pueblos. ‘‘Si no hay revolución, no existe evolución’’.


FORMAS DE TRAMPAS

Las trampas, los obstáculos, nos pueden llegar por tres conductos:
1) Por nuestra propia debilidad, por nuestra concupiscencia.
2) A través de otras personas o agentes externos.
3) También directamente por las fuerzas de la obscuridad –como dicen los esoteristas–, o por demonios –como cita la Iglesia Católica–, en cualquier caso, por las fuerzas del mal.

1) Por nuestra propia debilidad, por nuestra concupiscencia: Si cuatro actos buenos conducen a un hábito bueno cuando se han hecho de forma repetida, cuatro actos no buenos conducen a un hábito nocivo.

2) A través de otras personas o agentes externos: La amistad o convivencia con personas de pensamientos constructivos y elevados nos beneficiará enormemente. Por el contrario, si es al revés; todos podemos calibrar la metáfora de que un saco de carbón puede ensuciar cuatro sacos de harina, en un caso u otro podremos aplicar entonces el punto 1).

3) Por las fuerzas del mal: Generalmente las fuerzas del mal –llamémoslas así–, obstaculizan a los más evolucionados, actuando de una forma más directa, fina y sutil. Por no encontrarnos en este caso, carecemos de datos.


¿QUIÉN NOS PONE LAS TRAMPAS?

Aquí sí que nos vais a tener que disculpar que no contestemos de una forma directa. Cada uno de vosotros debe contestarse esta pregunta. Cada evolución responderá diferente, y esto amigos, lo sabemos, y no podemos caer en esta trampa.

Es tema de mucho estudio y también de mucha comprensión y amor. Es tema harto delicado el expresarlo así por escrito, sin controversias. No creáis que nos queremos hacer pasar por Ocultistas, no. Quien desee saber que estudie y quien desee preguntar que pregunte.


NÚMERO DE TRAMPAS

El número de trampas es incalculable, y como señalábamos anteriormente, cada uno en particular tiene unas, determinadas, características, y si no lo cree así, que se analice detenida y minuciosamente y lo verá.

Podemos citar entre las más importantes: la vanidad, el orgullo, el odio, el rencor, la ambición, la lujuria, la ira, la pereza, la gula.

Esta lista se podría aumentar cuatro o cinco veces, añadiendo y perfilando, pero esto, quien lo desee, quien quiera evolucionar más y mejor, y así lo siente, puede hacerlo él sólo, y se sorprenderá encontrando una serie de matices escondidos, que son, eso, TRAMPAS como puños.