1 de mayo de 1980

CONSERVEMOS LA SALUD

Evidentemente existen remedios para curar las enfermedades, y también pueden encontrarse medios psíquicos y ocultos para evitarlas.

Así como para los hombres de ciencia las enfermedades son provocadas ante todo por causas físicas, para los ocultistas sería el cuerpo astral el generador de casi todos los males.

¿Cómo saber si uno está sano o enfermo? Pues llevando nuestro cuerpo astral al médico, y como esto no es posible, observemos nuestras emociones para evitar ponernos enfermos, si es que estamos sanos, conjuntamente con una observación minuciosa y detallada de nuestro organismo hecha por nosotros mismos con referencia a todos nuestros actos para obtener así una clarísima visión de cómo debemos canalizar todas las circunstancias de nuestra vida. (Dentro de todo lo posible claro está).

Todo ello, no es nada sencillo, ciertamente, ni pretendemos en ningún caso eludir la presencia y actuación de la medicina oficial, pero sí nos puede servir de magnífico complemento.

El dominio emocional es un eficaz medio para mantenerse sano. Las emociones intensas dañan la materia etérea de nuestro cuerpo de deseos, donde tienen su asiento las pasiones y hacen impacto las emociones.

El elemento sugestivo es tan importante como pueden serlo las diferentes formas de tratamiento psicoterápico, la farmacología y la clínica médica en general; de ahí que en anteriores Editoriales aconsejábamos el realizar mentalizaciones y visualizaciones de buena salud y vitalidad.

Un susto o una impresión repentina, pueden tener –especialmente en personas muy impresionables–, un efecto cortante, haciéndoles disminuir su vitalidad y sentirse deprimidas, pudiendo llegar a caer verdaderamente enfermas.

Aquellos que parecen encontrar placer en recordar –acaso para justificar a veces una secreta compasión de sí mismos–, los sucesos infortunados que les han ocurrido a lo largo de los años, no hacen con ello sino hacerse más infelices todavía, exponiéndose a ser presa fácil del mal y de la enfermedad.

Todo ello es una verdad harto sabida, y que parece ser también con demasiada frecuencia olvidada.

¿Por qué nos ponemos tristes en la proximidad de personas de una abatida disposición de ánimo y lloramos a veces sin querer cuando se nos cuentan miserias, o en el cine, viendo películas que nos conmueven?

A decir verdad, estas cosas no son ciertamente las más apropiadas para conservarnos sanos. ¿Cuál pudiera ser el remedio? Pues qué duda cabe, evitando en lo posible recibir impresiones de esta índole. Sin embargo, ejercicio y aire puro son también factores muy importantes cuando se trata de conservar nuestra salud. Pero, ¿por qué el aire puro es tan importante? Pues, porque contiene el prana, ese algo sutil que es la misma esencia de la vida. El prana lo absorbemos por la respiración, penetra en los pulmones y se distribuye por todo el cuerpo. Cuanto más prana absorbamos, más aumentará nuestra vitalidad, y cuanto más vitalidad tengamos, menos probabilidades de perder la salud.