1 de septiembre de 1979

PARA VENCER LAS DIFICULTADES DE LA VIDA

Editorial dedicado a un amigo.

El tema del Editorial de este mes, lo hemos recogido de una obrita de Henry Thomas Hamblin titulada: ''¡El poder está en ti!''; el librito es pequeño y sencillo, pero dentro de esta sencillez aparente se vislumbra la magnífica virtud de hacer despertar las fibras más sensibles e inteligentes que todo ser humano posee, y si el lector –como nos imaginamos–, está ávido e interesado en el terreno que nos ocupa, puede serle en verdad muy valioso.

‘‘El verdadero objeto de la vida es que el hombre alcance la sabiduría por medio de la experiencia’’.
Nadie que no tenga experiencias puede considerarse sabio. Los niños pueden ser en mayor o menor grado listos e inteligentes, pero no habrán adquirido precisamente por falta de experiencias esta sabiduría a la que nos referíamos; esta sabiduría adquirida a través de experiencias tristes, amargas, de caídas, para llegar a otras más sutiles de amor, de comprensión, de dominio, en fin, del mundo y de sus apetitos. Es ciertamente comprensible que las más de las veces sean precisas más de una vida (a lo que los humanos llamaos vida en este mundo) para alcanzar esta evolución, esta magna sabiduría. No podemos asegurar –porque el razonamiento nos limita–, de qué forma y en qué circunstancias ocurre y en cuáles ¡quizás deje de ocurrir!

‘‘La sabiduría no se puede alcanzar cediendo ante las dificultades de la vida, sino venciéndolas’’.
Aquí H. Thomas nos señala que las promesas de Dios no son para los que desfallecen en la batalla de la vida, sino para los que vencen. Tampoco se promete al hombre que alcanzará una vida regalada y después será feliz para siempre. Sin embargo, es esto lo que la mayoría de la gente busca ávidamente: una vida fácil, diversiones, verse libres de sufrimiento e inquietudes. Pero por mucho que busquen, nunca hallan lo que desean. Siempre hay algo que les amarga sus ratos de placer, algo que les roba la verdadera felicidad.
Así es, así lo vemos nosotros. Aquellos que ignoran el verdadero propósito de la vida y que buscan la felicidad arriba y abajo, año tras año, fracasan buscándola. Cual fuego fatuo siempre se les escapa. Por el contrario, aquellos que reconocen el verdadero objeto de la vida, y lo siguen, obtienen la felicidad sin buscarla. Aquí cabría el recordar aquella frase de Jesucristo: ‘‘Buscad el Reino de Dios y su Justicia, y lo demás se os dará por añadidura’’.

‘‘La vida es una paradoja. El verdadero objeto de la vida no es la consecución de la felicidad; no obstante, si logramos el verdadero objeto de la vida, hallamos la felicidad’’.
‘‘En tiempos pasados la gente hizo de Dios una comodidad. Creyeron que podían dejarse llevar por la vida, sin aprender nada de su disciplina, y que cuando estuvieran atribulados, o las cosas no fueran de su gusto, podían rogar a Dios para que los salvara de los trances desagradables’’.
Esta misma idea –por desgracia–, está todavía muy generalizada. La humanidad ha abandonado la antigua ortodoxia y a través de diferentes ‘‘cultos’’ o ‘‘ismos’’ intenta superar las dificultades; ahora se piensa que con nuestros propios medios podremos lograr lo que nos proponemos, a pesar de todo. Lo que la mayoría desea es una buena vida, sin experiencias desagradables, sin pruebas, sin adversidades ni dificultades; sin embargo, ello no es más que correr tras los colores del arco iris. La buena vida que busca la abrumadora humanidad los elude constantemente, por la sencilla razón de que no hay tal cosa. La única vida fácil, es la vida del Alma fuerte, que ha vencido. Su vida en realidad no es fácil, pero lo parece relativamente en virtud de su fuerza.

‘‘Es imposible gozar de una vida fácil; si fuera posible, la vida no merecería la pena de ser vivida; pues el único objeto de ella es la formación del carácter y la consecución de la sabiduría por medio de la experiencia’’.
La vida para todos debe estar siempre llena de dificultades. Para los que van en busca de una vida fácil no tenemos mensaje alguno. Sin embargo, habrá de satisfacernos el saber que tenemos que tropezar con tribulaciones y vencer las dificultades de la vida, y obrando así alcanzaremos la sabiduría y desarrollaremos el carácter. La cuestión, por tanto, no es si tropezamos con tribulaciones o no; sino más bien, cómo debemos encararlas. ¿Saldremos victoriosos o seremos derrotados y hundidos? ¿Nos sobrepondremos a las dificultades o cederemos a ellas?

‘‘Sólo unos pocos se dan cuenta de que poseen el Poder Infinito en su Interior, con la ayuda del cual pueden elevarse por encima de todas sus dificultades, vencer a su propia debilidad y, gracias a esta experiencia victoriosa, alcanzar la sabiduría’’.
En este punto, algún lector práctico podrá decirnos que la consecución de la sabiduría está muy bien, pero lo que él quiere es ayuda práctica. Quizás se encuentra sin ocupación, tiene enfermos en su casa y haya contraído deudas. O bien puede estar acomodado y, sin embargo, en la más profunda desesperación y desgracia. A todos les diremos que poseen el Poder para vencer todas sus dificultades. El éxito del hombre depende, más que nada, de su fe; de su fe en el buen propósito de la vida; de su fe en el Poder Infinito Interno y en su habilidad para vencer los obstáculos que se presenten en su camino.

‘‘Si la fe de un hombre es poca, su vida entonces será débil y poco logrará. Si su fe en el Poder Interno es grande, será también grande el poder que se manifestará en su vida. El Poder del Infinito es ilimitado e inagotable. El mismo Poder reside en el tímido y débil que en el valeroso y fuerte. La debilidad del primero es consecuencia de su falta de fe y confianza en el Infinito Poder Interno’’.
Las adversidades nos llegan a todos; la dificultad es la misma; la diferencia estriba en cómo se les hace frente. Los que hacen frente a las adversidades y dificultades con la débil fuerza de sus mentes finitas y falsa personalidad, son prontamente abrumados y quebrantados por las tormentas de la vida. Pero aquellos que confían y tienen fe en el Poder Interno, jamás podrán ser derrotados. El Poder, por ser infinito, siempre es suficiente, no importa cuán grande sea la necesidad.

 ‘‘Los que se den cuenta cabal de su propia y verdadera identidad espiritual, saben que jamás podrán morir, que nunca podrán ser derrotados, que nunca pueden fracasar realmente. Podrán perder su cuerpo en el cambio llamado muerte, pero él, el hombre verdadero, jamás puede morir. Ni tampoco puede fracasar; aunque sea derrotado mil veces se levantará una y otra vez’’.
Tened fe en vuestro Poder Espiritual interno y conoceréis los goces de la victoria y la realización. Todas las cosas devendrán vuestras. Buscad el Reino Interno (la unión espiritual con el Infinito y la armonía con la Voluntad y Propósito Divinos), y todas esas cosas se os darán por añadidura.
No tendremos por qué temer al mañana, pues sabremos que toda previsión ha sido ya hecha. No tendremos necesidad de acumular riquezas, pues el suministro cotidiano siempre estará disponible. No habrá necesidad de tener el médico cerca, porque Dios, la Vida Infinita, será nuestra salud. No habrá lugar para el pesar o las lamentaciones, pues sabremos que todo está bien. No temeremos a los acontecimientos por venir, porque comprenderemos que el Uno Infinito no comete errores.