1 de octubre de 1977

RUEDAS MAGNÉTICAS

Antes de iniciar este Editorial, hemos necesitado de muchas consultas para saber de qué forma y manera se llevan a cabo las Ruedas Magnéticas.

Algunos de nuestros lectores se preguntará quizá qué es una Rueda Magnética, cómo se realiza, qué se pretende realizándola y qué utilidad puede proporcionar.

En primer lugar deseo explicar a título meramente informativo, que el participar en una Rueda Magnética es unirse mentalmente varias personas a una hora determinada. Es realizar en brevísimos instantes una unión de súplicas –que no forzosamente son las mismas en todas ellas–; podemos decir que cada uno se expresará como mejor sea y desee, ya que no existen fórmulas clásicas ni estereotipadas.

Existe, sin embargo, una regla bien definida, cual es la de no poder suplicar para uno mismo. Podremos pedir para ayudar a innumerables enfermos para que sus sufrimientos sean acariciados; también se puede encaminar esta gran oración hacia el logro de la Paz Mundial, por una humanidad con más caridad, más amable, más sincera…

Por estos motivos tan importantes reseñados, es por lo cual hacemos una llamada a todos nuestros lectores y establecemos dos RUEDAS MAGNÉTICAS que empezarán a funcionar desde el primero de Octubre: una a las dos de la tarde, y otra a las 12 de la noche. La primera será a título general por el Mundo enfermo, y la segunda por una Humanidad consciente; se realizarán ambas con un minuto de duración.

Aunque la práctica de las Ruedas Magnéticas sea puramente orientalista, ello no significa que al realizarlas quede una persona definida con una u otra religión, ya que debemos considerarlas (las Ruedas Magnéticas) como grandes corrientes de energía que canalizamos positivamente hacia un fin sublime. Por lo tanto, igual la podemos practicar los católicos, protestantes, evangelistas, espiritistas, orientalistas, seguidores de Gurús, Fraternidades, etc., sin que por ello quede menoscabada la fe que cada uno profese.

Creemos firmemente que las Paraciencias, la Ciencia y la Cultura no están reñidas con la voluntad y el deseo de ayuda a nuestros semejantes. Por este motivo hemos tomado esta decisión.

A las 2 del mediodía: Mundo enfermo. Un minuto.
A las 12 de la noche: Humanidad consciente. Un minuto.